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A las órdenes de la banca

Me sorprendió hace unos días el siguiente titular La Fiscalía exculpa a la cúpula de Banco Santander y señala a los empleados por la venta de los productos complejos en El Diario, no tanto por la exculpación sino por la posibilidad de que fuesen los empleados del banco quienes respondieran por las pérdidas en una inversión

Las fiscales consideran imposible probar que el Banco Santander tuviese intención de perjudicar los intereses de sus clientes al diseñar los bonos denominados Valores Santander para financiar la compra de un banco holandés y lo cierto es que me cuesta imaginar al patriarca Botín maquinando un modo de hacer perder dinero a sus clientes, no por la bondad de su corazón, sino porque un mal negocio es siempre un mal negocio. Otra cosa es que su interés no fuese más allá de conseguir la financiación que requería para ampliar su emporio, sin preocuparse de las consecuencias que podría tener para quienes se embarcasen en la aventura.

En el proceso se afirma que no se trasladó con precisión el perfil del cliente al que debería haberse dirigido el producto sin que pueda deducirse de ello que persiguiese el engaño (vamos que no es como las preferentes de Bankia, en las que se buscaba el dinero para tapar un agujero insondable, a sabiendas de éste) y si la inversión resultó ruinosa era un riesgo del mercado.

Así llegamos al punto en el que se afirma que si se vendió a quien no se debía o bajo unas falsas condiciones de seguridad y riesgo, es cosa de quienes las colocaron, por mucho que pueda tener responder el Banco como responsable civil subsidiario. Y con ello a esos empleados de banca (y de cajas de ahorro) que se apresuraron a cumplir las expectativas, alcanzar los incentivos, satisfacer las demandas de sus cúpulas directivas vendiendo preferentes, bonos, valores, hipotecas, préstamos o cualquier tipo de producto a quien tropezase en su puerta y pudiese asumir el gasto (que no el riesgo), en unos casos por cobrar las primas correspondientes, en otros por ganar el merecido ascenso o simplemente por no ser despedidos.

Sin duda son quienes pusieron el producto sobre la mesa, quienes convencieron de la bondad del mismo, quienes se beneficiaron de colocar su parte ya fuese con incentivos, premios o simplemente la bendición diaria del trabajo remunerado, pero ¿son los responsables?

Llegados a este punto pierdo pie en los farragosos argumentos de la obediencia debida, la eximente de responsabilidad en injusticias cometidas en cumplimiento de una orden superior, habitualmente planteada en casos de violación de derechos humanos.

18 comentarios :

  1. De los bancos no me sorprende nada, desde que tengo uso de razón ellos mandan, dirigen y gobiernan y es que el dinero mueve el mundo y organiza los poderes. Abrazos

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    1. Pero ¿y de los empleados? ¿son libres y por tanto responsables? ¿o no lo son?
      me inquieta

      Un abrazo

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  2. ¿Quien tiene la vara de mando?, pues ya está.

    Saludos

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    1. Y el que obecede no es responsable?

      Dudas, muchas

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  3. Los que representan el poder no son el Poder. Son títeres manejados por los hilos de ese Poder.

    La pregunta que nos hace Emilio Manuel... Todos sabemos la respuesta ¿no?

    Un beso, Pilar.

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    1. Insisto ¿y los empleados, cabe la obediencia debida?
      Un beso

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  4. Primera vez que escucho que tengan más responsabilidad los soldados que los mandos. También he experimentado la insistencia de esos soldados. Porque lo cierto es que algo de responsabilidad también tienen los que ejecutan esas órdenes. Pero vamos, está la responsabilidad primera y la responsabilidad última. Y cada responsabilidad tiene su tamaño y un castigo a juego. ¿O no? Besos
    P.D. Desde arriba ordenaban colocar el "producto" a toda costa. Y eso se sabe. O pensaba que se sabía.

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    1. Se sabe, por eso me inquieta que los jefes libren y les caiga el asunto a los curritos, que su parte harían, pero ¿libremente?
      Puede ser un precedente terrible

      Un beso

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  5. Nena y todavía con todo lo que llevamos visto te sorprende?
    Yo después de ver como Botín consiguió implantar la jurisprudencia con su caso, después de ser muy bueno pagando unos cursillos al juez que lo llevaba y ya ni te cuento, si hablamos de banquia y compañía, es un no parar de despropósitos.
    La banca es así, siempre gana.

    Un besito y ánimo, por que nos queda por leer, oír y ver mucho más...

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    1. Esto puede ser aún peor que la doctrina Botín, el que se beneficia libra y el empleado que cumple, paga...

      Ufff

      Besos

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  6. El dueño del negocio le dice a su empleado: En este estante están los Hormiguicidas.
    Entra un cliente y le pide al empleado un veneno para las hormigas y este saca del estante uno y le dice éste es muy bueno y el cliente le pregunta: ¿Matará también cucarachas? y el empleado le responde: Mata todo bicho rastrero.El cliente compra y abandona el local. El empleado esta feliz, ganó su comisión.

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    1. Y si mata a la vecina, ¿quien paga, el empleado, el jefe, nadie?

      Ainsss

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  7. creo que nos estamos especializando en no tener responsabilidad... es una sensación general que tengo... no sé, como si nada fuera culpa de nadie cuando hay varios culpables... como si esta sociedad se estuviese infantilizando e irresponsabilizando de sus acciones y decisiones... y me parece muy peligroso para nosotros como sociedad ese no responsabilizarnos de nuestros actos o errores... porque en este caso concreto, cada cual debería aguantar su vela, y asumir que no hay un único culpable, que todos tuvieron parte de culpa (proporcional a su intervención) porque pá'mí que se nos olvida que pueden haber varios culpables, y en vez de eso, la pelota de la culpa va de uno a otro y al final, no es culpa de nadie y se acabó el problema... y no... los que lo diseñaron, los que lo vendieron, y te diré que incluso algunos de los que lo compraron conociendo el riesgo...
    besos!!

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    1. Estoy más que de acuerdo con lo que planteas, si yo no soy responsable de lo mío, ¿cómo voy a exigir al otro?
      Un beso

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  8. Respuestas
    1. Pues me parece que no hay equilibrio entre las partes.
      Un saludo

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