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De pajas ajenas

Cada día esperamos, con cierta socarronería, la última hora de Trump, tan imprescindible para cerrar la jornada como la viñeta de Forgues o el Dietario de Ramoneda, que con un par de pinceladas o tres razonamientos bien armados resumen la actualidad sin perder de vista el pasado y peleando con las brumas para avistar el futuro.

Trump, corbata XXXL, pelazo imposible y ese tono anaranjado que remite irremediablemente a cualquier capitulo de Los Simpson, nos proporciona el chascarrillo del día, bien puede ser por la publicidad de los productos de su querida hija Ivanka en los salones de la Casa Blanca o la pertinaz ausencia de su esposa cansada de que veamos como la trata; o por su actividad política vía decretos ejecutivos; contra el medio ambiente, los inmigrantes, las ciudades refugio, la asistencia sanitaria, a favor de la venta de armas a enfermos mentales…, o por sus declaraciones sobre política exterior (las realizadas junto al primer ministro de Israel son para verlas despacio) o por su conferencias y ruedas de prensa en las que no duda en mentir o inventar realidades que encajen en su discurso, como lo sucedido en Suecia, mientras insulta y mangonea a los medios que no terminan de tragar con su teoría de los hechos alternativos, simples mentiras repetidas hasta que adquieran el peso de la verdad irrefutable.

Y asistimos al espectáculo de lo que bien podría ser la caricatura de un Presidente con una mezcla de estupor, vergüenza ajena y miedo, porque lo mismo le da qué en Suecia no haya sucedido nada de relevancia, que sus decisiones provoquen dolor y miedo o que su cruzada contra los medios se haya salido de cualquier escenario razonable. Cuando apagamos la televisión o ha pasado a ocuparse de lo que realmente importa (el fútbol), sentimos alivio, al fin y al cabo los EEUU quedan lejos.

Pero sus aportaciones diarias realizan una importante función, mientras nos entretiene, escandaliza y sorprende, olvidamos que nuestro Presidente asegura que España va cada día mejor, la luz baja cuando llueve, los bancos ganan dinero y debemos invertir en planes de pensiones privados, la bolsa sube y reparte beneficios entre los de siempre, la justicia es igual para todos empezando por la Infanta, su marido o un señor el Presidente de Murcia y si no es así te cambio un fiscal por otro más obediente, aprovechando la bonanza vamos a gastar más en defensa, rebajar las condiciones laborales de investigadores e investigadoras (las de ellas, siempre más gracias a la creciente brecha salarial) y, las pensiones, ya si eso…

Puede que no nos demos cuenta porque lo dice muy reposadamente desde los medios que controla directamente (¿cuántos estamos al tanto de las protestas de los periodistas de RTVE por la censura que sufren?) o indirectamente mediante las ingentes campañas de publicidad institucional que suponen buena parte del sustento de medios que nadie compra. 

Puede que no nos demos cuenta porque Rajoy, que anda rápido y habla raro, hace mucho tiempo que introdujo sus realidades alternativas mediante el uso perverso del lenguaje; crecimiento negativo, espíritu aventurero, reforma por recorte, flexibilidad por merma de derechos, crédito blando por rescate, frente al discurso agorero y radical de quienes se atreven a pensar distinto (o miran la realidad de la calle).

O puede que no nos demos cuenta porque de antiguo viene aquello de la incapacidad de ver la viga si es nuestra.
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Justicia sorda

Recuerdo hace años, muchos años, en una de las pocas prácticas que se hacían entonces cuando estudiabas Derecho, que me topé de bruces con la enorme distancia entre Ley y Justicia, o dicho de otro modo, con los oscuros vericuetos a través de los cuales lo que para cualquiera es claro y palmario para la Ley puede no serlo.

Entonces comprendí muchas cosas, decidí que no sería capaz de aplicar una norma que considerase injusta y entendí que estaba inhabilitada para ejercer la judicatura, una de las opciones que contemplaba con más ilusión. Bastantes trienios después sigo contemplando como el sistema judicial pervierte la Justicia, ese concepto abstracto que sin embargo sentimos con claridad en nuestro fuero interno incluso cuando los casos son bastante más complicados que si Pepe ha matado a Juan.

Demasiados ejemplos estos días, valgan un par de diferente calado;

La Fiscalía General del Estado se impone, de nuevo, ante el fiscal natural, esta vez en el caso contra el Presidente de la Comunidad Autónoma de Murcia, las fiscales Anticorrupción asignadas al caso no han firmado el informe de oposición (único gesto, vacío pero probablemente con consecuencias en un estamento jerarquizado, que pueden hacer), pero no es algo extraordinario, también ha necesitado el Fiscal General del Estado (nombrado por el Gobierno, de acuerdo con su Estatuto) hacer uso de su superioridad para oponerse a los encausamientos de Alberto Nuñez Feijoo o José Blanco por prevaricación, e incluso ha torcido la mano a la totalidad de los fiscales catalanes para empujar el juicio contra Artur Mas, Irene Rigau y Joana Ortega, en el asunto del 9M. Las consecuencias son diferentes según los casos, porque en el primero será el Juez quien finalmente determine, pero en otros, sin fiscal acusando simplemente no hay causa. De algún modo el Fiscal se erige así en Juez, evitando que se sometan a la Ley actuaciones como poco, en el margen, amplio y gris, de la legalidad vigente.

El otro ejemplo es la sentencia del primer caso Gürtell, en el que se aprecia una curiosa desproporción entre las penas de quienes armaron un sistema para ordeñar la vaca pública a favor de sus personales intereses (lucro por lucro) frente a quienes realizaron las gestiones que lo permitieron, es decir quienes sacaron el dinero de todos (el que se recauda vía impuestos) para el beneficio directo de unos pocos, y sobre todo la ausencia de pena alguna para quienes escondidos bajo unas siglas y un pájaro, (me da lo mismo si es un charrán o una gaviota) se beneficiaron de tanto ir y venir de lo que de tanto menguar no da hoy para rescatar de la pobreza o la precariedad a tantos y tantas ciudadanas que creyeron que este era un sistema justo, o que en el caso de Valencia sirvió de excusa para mantener a los niños en aulas prefabricadas dignas de un campo de refugiados. 

El Partido Popular sale, de nuevo, limpio de polvo y paja, como si quienes metían la mano en la caja hubieran podido hacerlo sin su nombramiento y apoyo, como si ocupasen esos puestos por sí mismos o como si de rondón entre tanta transferencia onerosa para las arcas públicas no hubiesen recibido ellos como partido, beneficio alguno.

Que a estas alturas nadie se haya planteado que el Partido Popular es el responsable directo de todos estos asuntos de corrupción, que gracias a estas prácticas han pagado campañas, comprado voluntades o financiado medios para su eterna y pertinaz loa, y que por tanto se dan motivos suficientes para proceder a la condena de sus responsables y la declaración de ilegalidad del mismo, es algo que desde mi humilde formación jurídica sigo sin comprender, hasta que me paro y recuerdo que la Ley apenas viste a la Justicia y sus mecanismos están muy lejos de ser imparciales.
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Las mujeres y la ciencia


El pasado día 11 se celebraba el Día Internacional de la mujer y la niña en la ciencia, un modo de poner de manifiesto todavía enorme brecha de género entre quienes dedican sus capacidades y esfuerzos a las diversas áreas de investigación científica. 

Superado el planteamiento de que las mujeres somos más de letras, que se decía en mi época de estudiante con un cierto aire de condescendencia, parece que la razón última sigue siendo educacional, que no hay nada en una mujer que la haga menos capaz para estas disciplinas, así que la culpa sigue siendo nuestra; a ellas no les regalamos el quimicefa o lo que sea que lo haya sustituido, ni las empujamos a que experimenten y quizás se manchen, ni parece preocuparnos que elijan incluso tempranamente áreas más tradicionalmente femeninas ligadas a los sentimientos (por no decir a los cuidados).

Puede que la falta de modelos sea parte del problema, apenas somos capaces de recordar de memoria el nombre de más de una investigadora (Marie Curie, descontada) a pesar de que las hay y las ha habido, quizás por eso sea interesante y meritorio el esfuerzo por colarlas en nuestro imaginario a través de películas y libros, como el caso de la película Figuras ocultas contando la historia de la imprescindible aportación de tres mujeres afroamericanas a la carrera espacial de la NASA, o la novela Las calculadoras de estrellas que partiendo de la historia de María Mitchell, la primera mujer admitida en la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias en 1848, narra el callado, oscuro pero imprescindible trabajo de un grupo de mujeres conocido como las calculadoras de Harwad y de cuyas aportaciones al estudio y comprensión de las estrellas es deudora incluso la teoría del Big Bang.

La historia no está de nuestra parte porque para dedicarse a la ciencia ni siquiera basta con una habitación propia, pero a pesar de todo ha habido mujeres capaces de seguir adelante con sus preguntas como Hipatia de Alejandría, Hildegarda de Bingen, Ada Lovelace, Marie Curie, Barbara McClintock, Jocelyn Bell o Margarita Salas, mujeres que han realizado aportaciones trascendentales al mundo en que vivimos a pesar (y suena como una losa) de ser mujeres.

Ojalá seamos capaces de no arrancar la curiosidad de las mentes de nuestras hijas, dejar a su alcance libros como La evolución de Calpurnia Tate, puede que ayude.
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Fiesta de corazones



Desde El Corte Inglés a Telepizza pasando por cada uno de los cada día más incomprensibles anuncios de colonias y perfumes nos recuerdan que hoy es el día de los enamorados (como tengo una edad, esto tiene música sesentera de fondo). Y hoy es el día en el que los que se oponen a toda celebración comercialmente pautada nos recordarán que amar es cosa de cada día y que una relación abandonada a su suerte no se salva con unas flores de último minuto.

También hoy, como desde hace unos años, las feministas más implicadas en la lucha contra la violencia machista cada día más desatada, cada día más cruel y cada día más olvidada por aquellos y aquellas a quienes elegimos para dictar las leyes que nos protegen y que se limitan, como mucho a convocar minutos de silencio en vez de destinar medios y fondos a esta lacra que ya supera las víctimas del terrorismo; y lo harán desde todos los frentes y sobre todo desde la concienciación a las más jóvenes, más sensibles al amor romántico que confunde penas con amores o celos con pasión, y usarán un lema que adopta formas diversas pero que grita: Si te hace daño, no te quiere.

Y hoy, de nuevo hoy, me confesaré cursi y romántica y os reconoceré que tengo un regalo para él, que robaremos tiempo al tiempo y trataremos de comer juntos y perder al menos un instante en mirarnos y volver a reconocernos.

Feliz San Valentín
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Cuando acaba el ruido


Este fin de semana todo pasaba por Madrid, ya fuese la Caja Mágica donde el Partido Popular sordo y mudo a la primera de las condenas de la Gürtel seguía alabando la voz de un Rajoy que se sabe ganador desde la poltrona de la indolencia, seguro de que a la derecha no hay nada porque rebosa cualquier extremo; ya se tratase del pabellón de la ONCE desde donde el alcalde de Vigo hacía de anfitrión de alcaldes del PSOE reunidos con expectación para la nopresentación de la candidatura de Susana Díaz que se quedó en un alarde de ganas, fuerza e ilusión; la plaza de Vistalegre donde Podemos celebraba su 2ª Asamblea Ciudadana estatal, como traca final del proceso de votaciones de documentos, listas y candidatos, o como se ha venido a llamar el duelo al sol donde Pablo se ha impuesto a Íñigo,si bien la representación del sacrificio puede que se retrase unos días; o el Palacio de los Deportes donde ella, la tonadillera que pasó de ser la viuda de España a la primera famosa encarcelada por aprovecharse de la corrupción, triunfaba ante sus fans tanto o más entregados que los que vitoreaban (con elegancia y recato) al presidente que anda rápido, los que reclamaban unidad en Podemos (probablemente sedientos de la sangre del adversario) o los que adulaban a la andaluza sin hacer caso a su bases cada día más revueltas.

Ha sido un fin de semana de muchos gritos, de muchos lemas, de mucha frase entregada al clamor de la gente, pero ya ha caído el telón y puede que muchos al acostarse esta noche tengan la incómoda sensación de tener la cabeza caliente y los pies fríos.

En el silencio el lunes se agazapa dispuesto a encararnos con un país que ante la violencia asesina sigue sin poner medios ni remedios, que ante la precariedad mira hacia otro lado, dispuesta a condenar a quienes ganan demasiado (ahora los estibadores, mañana tú), que ante el frío oscuro de quienes no pueden pagar la luz mira al cielo con la esperanza de una lluvia que ni cuando la pertinaz sequía...porque la realidad sigue estando aquí.
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